elquiereamoryoquierosexo
elquiereamoryoquierosexo:

"Quiero que me hagas unas fotos", me dices de repente sacándome de la modorra que se había apoderado de mi, en el sofá, después de comer. Te levantas con inusitada energía y te vas hacia tu habitación. Te oigo trastear. Yo no me muevo aún.
Al rato, me llamas. “Ven, que quiero que me ayudes”, es todo lo que dices. A regañadientes me levanto y cuando entro en el cuarto de baño no se me pone dura al instante porque la confusión me gana la partida. Te has sacado la camiseta y el pantalón corto cómodo y llevas una de tus braguitas más sexys, que sabes que me gusta especialmente. Te has arreglado el pelo, te has maquillado, y hueles a perfume. Me tiendes tu cámara digital.
"Necesito que me saques unas buenas fotos, son para mandárselas a mi otro follaamigo", me sueltas sin reparos. Me pongo un poco de mala leche de repente. Nuestra relación no es exclusiva, ambos lo tenemos muy claro desde el primer día, y pese a que tu me has insinuado en un par de ocasiones que quieres que seamos algo más, soy yo quien siempre se ha negado. Pero de ahí a esto… Algo en mi interior se remueve, pero no voy a darte el gusto de que lo notes.
"No te importa, ¿verdad?", me dices con media sonrisa. Que cabrona. "No no, claro. ¿Qué quieres que haga?", te respondo con fingida calma. Los siguientes tres minutos me das toda clase de indicaciones y de detalles innecesarios sobre cómo quieres hacer las fotos y sobre lo que esperas que cause en tu otro amante. Me indicas, haces gestos, pones poses, me preguntas sobre mi opinión, y yo te contesto como puedo. He de reconocer que si no fuese por la mala ostia, me estaría poniendo cachondo perdido.
Empezamos con unas cuantas fotos de cintura para arriba. Te arrodillas en la ducha y pones cara lasciva, mirando a la cámara y pasando de mi. Hacemos varias y luego abro el plano, te cojo entera, y empiezas a manosearte las tetas. Mi amiguita reacciona dentro del simple bóxer que llevaba para estar por tu casa, pese a que mi cabreo va en aumento. Noto crecer un calor en mi estómago, parece ira, pero no lo se seguro.
Ahora te masturbas lentamente, “para que la foto tenga mejor aspecto”, aseguras, haciendo a un lado con las mano la tela de las bragas y acariciando suavemente tus labios. Nada más dejarlos al aire veo que están hinchados y abiertos, encima resulta que la situación te pone cachonda, menudos huevos tienes. Te saco varias instantáneas y cuando te digo que ya es suficiente, insistes en que quieres primeros planos, contándome con toda clase de especificaciones lo mucho que a tu amante le gusta comerte el coño. Te miro a la cara con gesto serio esperando que notes mi malestar, pero tu me sonríes y pasas de mi.
No sólo te masturbas lentamente mientras te saco la nueva serie de instantáneas, si no que juegas con tus jugos, metes tus dedos bien adentro y los sacas para que la cámara capte el brillo, y cuando consideras que es suficiente, te los sacas y me los tiendes sin decirme nada. Pasan unos pocos segundos, y finalmente dices; “¿Para limpiarme…?”.
Te vuelvo a mirar a la cara. No digo nada. Tu callas y sonríes. Finalmente, me haces un gesto con la cabeza señalando la caja de pañuelos de papel. Te la tiendo, y cuando creo que vas a coger un par, te llevas los dedos a la boca y te los “limpias” lamiéndotelos. Vale, ahora si, estoy muy cabreado.
"La última serie, de espaldas", me dices. Repetimos el mismo proceso, primero unas cuantas donde se te ve de cuerpo entero, sacando el culo bien en pompa. Metes una mano por en medio de tus piernas y vuelves a hacer la tela a un lado, te abres los labios con una mano, y con la otra te penetras calmadamente. Empiezas a gemir suavemente, y mi polla ya se muestra en todo su esplendor, atrapada por mi calzoncillo.
Me pides que me haga unas pocas más en primer plano. Te bajas las bragas hasta debajo de las nalgas, y sacando más el culo, si es que eso es posible, abres bien los cachetes y empiezas a masturbarte con ritmo, ahora ya sin ningún pudor. Yo hace rato que no hago fotos. Entre la polla dura y la mala ostia, no se ni cómo me llamo. Tu, sigues, llenando el cuarto de baño de tus sonidos y tu olor a hembra caliente.
"¿Crees… AHHHH… crees que le gustarán las fotoOOOOHs…?", me preguntas de repente devolviéndome a la tierra. Se acabó. Suelto la cámara sin importarme lo que sea de ella, me bajo mi prenda  hasta que cae a mis tobillos, te agarro con violencia, y te meto la polla hasta los intestinos de un sólo golpe de cadera. El grito que pegamos ambos, sincronizado, tiene que haberse oído hasta en el ático. 
"¿¿¿ASÍ QUE TU OTRO AMANTE, EH, ZORRA???", te grito pegándome a tu oreja, fuera completamente de mi. La mezcla de furia y calentura que me posee hace que te de tales golpes de polla que todo tu cuerpo se tambalee, pero no te quejas, ni creo que vayas a hacerlo. Estiras los brazos y pones bien las palmas en la pared, para ganar estabilidad, mientras te abres bien de piernas para permitirme enterrarme en lo más hondo. Entre gemido y gemido, sueltas una risita malvada.
"¡Que pasAAAAAAAHa…! ¿No quedamosssss… en que lo nuestro no era esclusivoOOOOH!?", dices como puedes. Bajo una mano a tu entrepierna, y empiezo a atacar tu clítoris, y con la otra, te pego una cachetada que te hace gritar de… ¿dolor?. "Que no me importe que te folles… JODEEEER… a otros no significa que tenga que ayudarte… QUE MOJADA ESTÁSSSSS… a enseñarles lo que es… AAAAAAH…".
"¿¿¿Lo que es que??? ¡¡¡Vamos, dilo!!!", gritas. Quitas una mano de la pared, y la bajas entre tus piernas, poniéndola encima de la mía, y aumentando el ritmo sobre tu coño. Giras la cabeza y buscas mi boca, nos besamos apasionadamente, sin bajar el ritmo de la follada.
"¿¿¿Lo que es tuyo, verdad capullo??? ¿¿¿Quieres este coñito sólo para ti??? ¿¿¿Ibas a decir eso, verdad???, dices a grito pelao mientras haces fuerza con tu mano sobre la mía y acompasas mis movimientos de penetración con los tuyos de cadera. Ya no se quien se folla a quien. En mi cabeza se amontona demasiado. ¿Y si tienes razón? ¿Y si me he puesto celoso? No lo se, no puedo pensar, la polla me aprieta demasiado y estoy a punto de correrme.
"Yo… YO… ¡YOOOOOOOOH!", vocifero antes de empezar a disparar leche dentro de ti, bien agarrado a tu culo, y notando como tu llegas a tu propio orgasmo y tu coño me aprieta aún más la polla. Durante unos segundos, mi mente se nubla, pierdo consciencia de mi cuerpo, del lugar, del tiempo. Pero en ese momento de lucidez que da el orgasmo, lo veo claro. Te quiero, y te quiero sólo para mi.
Apoyado el uno en el otro para no caernos de bruces tras la sesión de sexo salvaje, me salgo de dentro de ti. Mi corrida gotea por tus piernas, tu vuelves a girar la cabeza y me miras entre jadeos, recuperando el aliento, sin decir nada ni modificar tu postura. Me aparto un poco y me apoyo en la pared del fondo. Silencio. Miradas. Recuperando el aliento.
"Te quiero", digo finalmente, sin apartar la mirada de la tuya. Doy un paso adelante y me vuelvo a pegar a tu cuerpo. Te beso con pasión, bajo la mano de nuevo a tu entrepierna, toco tu coño pegajoso, y te repito; "Te quiero a ti, y quiero esto, sólo para mi".

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"Quiero que me hagas unas fotos", me dices de repente sacándome de la modorra que se había apoderado de mi, en el sofá, después de comer. Te levantas con inusitada energía y te vas hacia tu habitación. Te oigo trastear. Yo no me muevo aún.

Al rato, me llamas. “Ven, que quiero que me ayudes”, es todo lo que dices. A regañadientes me levanto y cuando entro en el cuarto de baño no se me pone dura al instante porque la confusión me gana la partida. Te has sacado la camiseta y el pantalón corto cómodo y llevas una de tus braguitas más sexys, que sabes que me gusta especialmente. Te has arreglado el pelo, te has maquillado, y hueles a perfume. Me tiendes tu cámara digital.

"Necesito que me saques unas buenas fotos, son para mandárselas a mi otro follaamigo", me sueltas sin reparos. Me pongo un poco de mala leche de repente. Nuestra relación no es exclusiva, ambos lo tenemos muy claro desde el primer día, y pese a que tu me has insinuado en un par de ocasiones que quieres que seamos algo más, soy yo quien siempre se ha negado. Pero de ahí a esto… Algo en mi interior se remueve, pero no voy a darte el gusto de que lo notes.

"No te importa, ¿verdad?", me dices con media sonrisa. Que cabrona. "No no, claro. ¿Qué quieres que haga?", te respondo con fingida calma. Los siguientes tres minutos me das toda clase de indicaciones y de detalles innecesarios sobre cómo quieres hacer las fotos y sobre lo que esperas que cause en tu otro amante. Me indicas, haces gestos, pones poses, me preguntas sobre mi opinión, y yo te contesto como puedo. He de reconocer que si no fuese por la mala ostia, me estaría poniendo cachondo perdido.

Empezamos con unas cuantas fotos de cintura para arriba. Te arrodillas en la ducha y pones cara lasciva, mirando a la cámara y pasando de mi. Hacemos varias y luego abro el plano, te cojo entera, y empiezas a manosearte las tetas. Mi amiguita reacciona dentro del simple bóxer que llevaba para estar por tu casa, pese a que mi cabreo va en aumento. Noto crecer un calor en mi estómago, parece ira, pero no lo se seguro.

Ahora te masturbas lentamente, “para que la foto tenga mejor aspecto”, aseguras, haciendo a un lado con las mano la tela de las bragas y acariciando suavemente tus labios. Nada más dejarlos al aire veo que están hinchados y abiertos, encima resulta que la situación te pone cachonda, menudos huevos tienes. Te saco varias instantáneas y cuando te digo que ya es suficiente, insistes en que quieres primeros planos, contándome con toda clase de especificaciones lo mucho que a tu amante le gusta comerte el coño. Te miro a la cara con gesto serio esperando que notes mi malestar, pero tu me sonríes y pasas de mi.

No sólo te masturbas lentamente mientras te saco la nueva serie de instantáneas, si no que juegas con tus jugos, metes tus dedos bien adentro y los sacas para que la cámara capte el brillo, y cuando consideras que es suficiente, te los sacas y me los tiendes sin decirme nada. Pasan unos pocos segundos, y finalmente dices; “¿Para limpiarme…?”.

Te vuelvo a mirar a la cara. No digo nada. Tu callas y sonríes. Finalmente, me haces un gesto con la cabeza señalando la caja de pañuelos de papel. Te la tiendo, y cuando creo que vas a coger un par, te llevas los dedos a la boca y te los “limpias” lamiéndotelos. Vale, ahora si, estoy muy cabreado.

"La última serie, de espaldas", me dices. Repetimos el mismo proceso, primero unas cuantas donde se te ve de cuerpo entero, sacando el culo bien en pompa. Metes una mano por en medio de tus piernas y vuelves a hacer la tela a un lado, te abres los labios con una mano, y con la otra te penetras calmadamente. Empiezas a gemir suavemente, y mi polla ya se muestra en todo su esplendor, atrapada por mi calzoncillo.

Me pides que me haga unas pocas más en primer plano. Te bajas las bragas hasta debajo de las nalgas, y sacando más el culo, si es que eso es posible, abres bien los cachetes y empiezas a masturbarte con ritmo, ahora ya sin ningún pudor. Yo hace rato que no hago fotos. Entre la polla dura y la mala ostia, no se ni cómo me llamo. Tu, sigues, llenando el cuarto de baño de tus sonidos y tu olor a hembra caliente.

"¿Crees… AHHHH… crees que le gustarán las fotoOOOOHs…?", me preguntas de repente devolviéndome a la tierra. Se acabó. Suelto la cámara sin importarme lo que sea de ella, me bajo mi prenda  hasta que cae a mis tobillos, te agarro con violencia, y te meto la polla hasta los intestinos de un sólo golpe de cadera. El grito que pegamos ambos, sincronizado, tiene que haberse oído hasta en el ático. 

"¿¿¿ASÍ QUE TU OTRO AMANTE, EH, ZORRA???", te grito pegándome a tu oreja, fuera completamente de mi. La mezcla de furia y calentura que me posee hace que te de tales golpes de polla que todo tu cuerpo se tambalee, pero no te quejas, ni creo que vayas a hacerlo. Estiras los brazos y pones bien las palmas en la pared, para ganar estabilidad, mientras te abres bien de piernas para permitirme enterrarme en lo más hondo. Entre gemido y gemido, sueltas una risita malvada.

"¡Que pasAAAAAAAHa…! ¿No quedamosssss… en que lo nuestro no era esclusivoOOOOH!?", dices como puedes. Bajo una mano a tu entrepierna, y empiezo a atacar tu clítoris, y con la otra, te pego una cachetada que te hace gritar de… ¿dolor?. "Que no me importe que te folles… JODEEEER… a otros no significa que tenga que ayudarte… QUE MOJADA ESTÁSSSSS… a enseñarles lo que es… AAAAAAH…".

"¿¿¿Lo que es que??? ¡¡¡Vamos, dilo!!!", gritas. Quitas una mano de la pared, y la bajas entre tus piernas, poniéndola encima de la mía, y aumentando el ritmo sobre tu coño. Giras la cabeza y buscas mi boca, nos besamos apasionadamente, sin bajar el ritmo de la follada.

"¿¿¿Lo que es tuyo, verdad capullo??? ¿¿¿Quieres este coñito sólo para ti??? ¿¿¿Ibas a decir eso, verdad???, dices a grito pelao mientras haces fuerza con tu mano sobre la mía y acompasas mis movimientos de penetración con los tuyos de cadera. Ya no se quien se folla a quien. En mi cabeza se amontona demasiado. ¿Y si tienes razón? ¿Y si me he puesto celoso? No lo se, no puedo pensar, la polla me aprieta demasiado y estoy a punto de correrme.

"Yo… YO… ¡YOOOOOOOOH!", vocifero antes de empezar a disparar leche dentro de ti, bien agarrado a tu culo, y notando como tu llegas a tu propio orgasmo y tu coño me aprieta aún más la polla. Durante unos segundos, mi mente se nubla, pierdo consciencia de mi cuerpo, del lugar, del tiempo. Pero en ese momento de lucidez que da el orgasmo, lo veo claro. Te quiero, y te quiero sólo para mi.

Apoyado el uno en el otro para no caernos de bruces tras la sesión de sexo salvaje, me salgo de dentro de ti. Mi corrida gotea por tus piernas, tu vuelves a girar la cabeza y me miras entre jadeos, recuperando el aliento, sin decir nada ni modificar tu postura. Me aparto un poco y me apoyo en la pared del fondo. Silencio. Miradas. Recuperando el aliento.

"Te quiero", digo finalmente, sin apartar la mirada de la tuya. Doy un paso adelante y me vuelvo a pegar a tu cuerpo. Te beso con pasión, bajo la mano de nuevo a tu entrepierna, toco tu coño pegajoso, y te repito; "Te quiero a ti, y quiero esto, sólo para mi".